FOR… GIVE!

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Cuando llevas un tiempo notable trabajando en algún trauma que hayas pasado, sea cual fuese la causa (falta de respeto de alguien, crueldad, arrogancia, ignorancia, negligencia, o incluso destino) llega un momento que necesitas y te pide el cuerpo volver a la normalidad, a la calma, a volver a estar en paz.  Hay que perdonar. ¿Perdonar? ¡Sí! Perdonar. Lo que sea menos eso, ¿verdad? ¿Por qué no perdona la gente? ¿Por qué nos gusta tener la razón? Llega un momento en tu vida en que todo se reduce a eso, sea cuando sea, pero llega, aunque sea momentos antes de morir. Porque las personas que perdonan, viven en paz y mueren en paz

El perdón no cambiará lo sucedido en el pasado, pero te creará la esperanza de un futuro mejor. Y como persona optimista a eso me agarro. El que es incapaz de perdonar, es incapaz de amar.

Siempre te quedará algún residuo de ira o enfado, pero ya controlado, guardado, silencioso, del tipo que puedes mirar de reojo con una sonrisa y en paz y ya no te hace daño. Pero si no se limpia lo gordo, si no se trabaja, si no se perdona, poluciona tu vida. Y no me refiero que si no limpias tu ira pasada o reciente vas a estar rompiendo platos y dando patadas a lo que encuentres, sino que te encuentras y sientes agotado, a veces derrotado y con miedo a perder antes de abrir la boca, sin creatividad, desamparado y silenciado… así te sientes por dentro aunque por fuera no se vea.  Hay una salida para volver a sentirte completo y ésta es el perdón.

De todo lo que he leído sobre el perdón, me quedo con la explicación de la Dra. Clarissa Pinkola. Ella explica que lo importante de perdonar es empezar y continuar; el acabar es un trabajo de toda la vida. No funciona como todo o nada, no es una proposición del 100%, no es blanco o negro, no es como dice Yoda “Try not.  Do or not do.  There is no try”, al contrario, perdonar es empezar y try, try, try and try more and more.

La Dra. Pinkola aclara que una persona que trabaja en ello y alcanza un 95% de perdón se cualifica para la beatificación; si alcanza el 75% de perdonar y 25% de no sé si podré perdonar del todo o no sé si quiero, es más normal. El 60% de perdón contra el 40% de no poder, no saber si perdonar, no estar seguro, estoy en ello…eso está bien.  El nivel de 50% de perdón o menos ya se cualifica como trabajo en proceso. Pero menos del 10% de perdón…o justo acabas de empezar o no estás intentándolo aún.

No somos malos si nos cuesta perdonar, ni unos santos si lo hacemos con facilidad; todo a su debido tiempo. Para algunos es un don, otros una habilidad que se aprende. Básicamente, las personas con sensibilidad y vitalidad parece que les cuesta más dejar las cosas pasar de largo. Pero para sanar de verdad, describe que hay que decir nuestra verdad, no solo lo que nos llena de rencor y dolor y no solo el enfado y disgusto que nos causa algo o los deseos de venganza; sino nuestra verdad.

Pero aquí viene lo interesante que explica Pinkola. Los cuatro niveles del perdón que desarrolló para trabajar con personas que han sufrido cualquier tipo de trauma. Estos cuatro niveles pueden durar el tiempo que la persona quiera e ir en el orden que la persona desee también. Estas cuatro etapas son:

  • FORGO: empezar a perdonar, deja la situación, persona, hecho, las veces que haga falta, tómate unas vacaciones de ello, date un respiro de todo ello para dejar de estar al menos agotada. Y la idea no es pasarlo por alto, sino fortalecerte dejando el hecho una temporada… empieza de nuevo a escribir, tejer, aprender algo nuevo, correr, caminar, ir al mar, leer… además explica que esto es una buena práctica para la etapa final del perdón. Hacer esto te permite reforzarte de otras maneras y buscar otras cosas que te hacen felices en la vida.
  • FORBEAR: esta fase es la de ser paciente, canalizar emociones y abstenerse de castigarnos. Ni pensar en ello ni actuar en pequeña o gran medida. Consiste en darle un poco de gracia a la situación y ver como eso ayuda. Elige la poderosa medicina de la paciencia y practícala, verás que dejas de actuar de forma hostil o resentida para comportarte de manera más generosa. Practica eso, porque así fortalecerás tu integridad y tu naturaleza compasiva.
  • FORGET: en esta etapa uno rechaza a mortificarse, dejando ir esas memorias o eventos conscientemente para que pasen a estar en una posición relegada en ti. Rechazando así acordarnos de ello, teniendo pensamientos repetitivos sobre ello una y otra vez. Este tipo de olvido, no borra la memoria, pero deja que estas emociones en la memoria descansen al no estar constantemente apareciendo. Practicar el olvido consciente.
  • FORGIVE: es la decisión final y consciente de dejar de albergar el resentimiento, no es rendirse. Es perdonar la deuda, la ofensa de una persona, comunidad o nación y abandonar la idea de tomar represalias. Y lo que más me gusta sobre el final de perdonar, es que cada uno decide cuándo y cómo y qué ritual utilizar para marca el evento especial. Es la culminación del forgo, forbear y forget. Y no significa que abandonas el protegerte, sino que abandonas tu frialdad. Ella describe el perdón como un acto de creación. Puedes elegir entre miles de maneras honorables para hacerlo, cuando, como, hasta cuando, hasta la próxima, perdonar y no dar más oportunidades, o dar una más, o varias más; puedes perdonar parte, todo, tú decides.

¿Cómo sabe uno si has perdonado? Pues sin más tiendes a sentir pena sobre la situación o persona  en vez de enfado, tiendes a dejar de tener nada que decir sobre ello, entiendes las razones por la que la ofensa fue hecha para empezar, prefieres mantenerte alejada, no esperas nada, y no quieres nada de ello; así que como ya no te sientes prisionero de ello, eres libre para marchar. El prisionero eras solo tú. Y esa es la libertad y paz que te da perdonar. Y aunque no hubiera un final feliz quizás, ten por seguro que algo fresco, y nuevo te espera desde ese día en adelante.

Lo que sí sé es que cuando te dices a ti mismo “lo hice lo mejor que pude” eso no es perdonar; aunque sea cierto, ni es el camino para sanar una herida. Yo no me quedo satisfecha cuando me dicen eso o si me lo dijera a mí misma. Negar enfados o dolor nunca funciona, como tampoco se puede perdonar con un simple acto, porque el perdón tiene muchas etapas y épocas. Sí que entiendo que cuando te dices “lo hice lo mejor que pude” hay que aceptar que lo haces desde tu propio nivel de conocimiento y comprendiendo eso, es más fácil también perdonar a los demás.

El perdón está en nuestra naturaleza. Te engrandecerá el alma. Perdonar es vencer.

“Ama la verdad, pero perdona el error”. Qué listo era Voltaire… 🙂

Nada grandioso viene de lo fácil. Forgive.

Ana

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Acerca de madretrabajadoracreativa

¡Soy una enamorada de la vida! No hay cosa que más me guste que sonreir, ser positiva, hacer reir, buscar el lado bueno y no parar de hacer cosas. Tengo cuatro hijos preciosos, tres niñas y un niño, y un marido al que adoro. Me apasiona el deporte, en especial el voleibol, el fútbol y correr. Soy muy activa, y lo que más me relaja es dar masajes y cocinar, pero dulces solo...llevo haciendo bollos y tartas desde los 11 años en casa! La moda me fascina también, no tanto seguirla, sino ver qué le sienta mejor a cada persona en un momento y situación distinta, me divierte imaginar y pensar qué le quedaría bien. Tengo buen ojo para eso y suelo acordarme mucho de las personas viendo lo que les sentaría genial! Y por supuesto viajar, me considero una persona multicultural por haber tenido la suerte de vivir en distintos países desde niña, de viajar y de tener amigos repartidos por todo el mundo. Creo que la vida son experiencias y viajar y conocer culturas distintas te abre los ojos y el corazón. Me seducía el mundo del blog por tener la oportunidad de compartir y contar trucos, novedades y vivencias con muchas personas, que a mi me han servido o me entretienen. ¡Así que allá voy! ¡A divertirme! Besos de una madre, trabajadora, activa, divertida, creativa e imaginativa. Aquí teneís mi mail para cualquier consulta: baezaana@yahoo.com Ana Baeza Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
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2 respuestas a FOR… GIVE!

  1. Estoy de acuerdo en lo de perdonar, pero también en la gran cita de JFK: “Forgive your enemies, but never forget their names!” 🙂

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